No se sí es que cada beso suyo
falta en mí o sobra
del paraíso.
Pero entiendo que al tocarme,
sus labios, mis labios.
Toda la carne, sus dientes.
Es que los disfraces
habían secado la sangre.
Nos teletransportaron.
Y olvidamos allí tirado a los fantasmas del ayer.
Dormimos con ceniza a la lluvia,
sabíamos tener, sabíamos poder.
Teníamos en la risa el antídoto.
¿Que se yo de su arcángel?
No se sí es que cada beso suyo
falta en mí o sobra del paraíso.
Pero no quiero perder ni uno,
y no quiero tener ninguno.
No sin ella.

crackkk!
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