Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

viernes, 4 de julio de 2014

Frío

Una suave neblina cubría su lúdico danzar,
una pequeña ventisca la volaba una vez a mí,
y siempre en azar llegaba a otro lado, como un ente enmarañado.
Cauteloso me escondí asustado, entendí que sabría ser amado.
O al menos intentado, bajo la suave neblina ese trozo de calzado,
ese nada que es tan todo en vos, tanto lodo vos.
Mejor sabido su tristeza que el puñal clavado, como llanto,
como rotura paranoica de un sensible sueño.
No olvidaré, no olvidé. Me encaberné, me solidifiqué.
No sabiendo estar perdido me perdí,
no queriendo tener frío te bese,
y tanto más te volviste puñal y tanto beso se volvió oscuridad.
Juan Manuel Alvarez - SYAT