Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

martes, 18 de febrero de 2014

El temor

Sentí una hoja y era un suspiro.
Sentí tu boca y era un auxilio.
Y sentí el tiempo en su marcha caminante,
como un errante caballero y crepitante.

Recuerdo haber sentido,
recuerdo haber querido.
Sin embargo, no sería extraño,
todo se volvió un recuerdo del pasado.

No soy de persona enrevesada,
ni me surgen problemas inconclusos.
Tal vez el mismo dilema que me ata es este embelesamiento incorruptible
es tu simple presencia y mi miedo a tu beso final.

Y es brutal esa agonía de vida,
tu cuerpo frío, tu piel de nada.
Ese vacío y totalidad.

Miedo. Simplemente te temo.
Y es ese pavor al final de vos,
que me ata a vos, que me encierra en vos,
que me mata.
Una y otra vez.

Juan Manuel Alvarez
SYAT

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