Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

lunes, 23 de diciembre de 2013

Hermanos del aire

Hermanos del aire,
respiramos y es la tierra,
y es el átomo y la carne de Dios.
¿Oh que más se espera de quién quiere iluminar?

En el cuerpo,
en tus ojos,
y en los de todos los demás.
Y es esa manera de perderse,
perderse,
perderse.

Silbando,
silbando se siente que en vos no hay nada.
Y es en todos los demás,
y es en todos los demás cuerpo del aire.

Toda esa sangre que es en todos luminosidad,
luminosidad.
Puede transformar un transbordador,
darte una pasividad diluida,
un cuerpo de Cristo, o los dos.

Pasó la bolsa y volando secuestró a tres señores
que quisieron darle amor.
Es el cuerpo.
El átomo y la respiración.
Pulso de dos,
en vos y vos en todos.

SYAT
Juan Manuel Alvarez

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