Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

martes, 18 de junio de 2013

Oscuro

El cuervo de nuevo pesco a la liebre más cara.
¡Qué oscura es la sangre al caer en los muros de vos!
Y que terror lo espeso de sus ojos en la oscuridad.
Me miraste y tu frío me devoró, tus rozar me ahorco.
Cerré los ojos y pude distinguir un punto amarillo,
era tu soplo, suave y tranquilo. Taciturno como una gota.
El pulso se volvió inestable, casi inentendible.
Imperceptible.

El niño ató al conejo de peluche en una cuerda,
lo arrastró lo arrastró, lo pulso como al agua al hacerla emborrachar.
Le hizo al amor, de su vientre en 9 segundos comenzaron a saltar
los caramelos y juegos que nunca pudo olvidar.

El orgasmo fue lúdico, baboso, lanudo.
¿Saben entonces la verdad del fuego de los besos?
Besos, como volcanes alados.
Donde mañanas volamos. Donde manadas bailamos.
Dentro, buena la ventana. Casi crudo entre tus cajas.
Tachas, Patas, Túnicas, Cárceles.
Todo caído y lluvioso. Asqueroso.


Juan Manuel Alvarez
SYAT

domingo, 16 de junio de 2013

Idea

Tuve una idea chiquita, simple. Pero una idea. La fui amasando en mi mente. La idea no tenia forma, ni fin, ni objeto. Menos tenia un por que. Era simplemente una idea que flotaba y se balanceaba en mi mente. De acá para allá. La idea paseaba por mi mente, entraba en mis pensamientos, tomaba mate con mi subconsciente y me deformaba la cabeza.

 Yo confundido intentaba plasmarla, escribirla, llevarla a cabo de alguna manera. Pero solo era una idea fantasmal. Era la idea en sí un concepto intransferible, intrasplantable. Es “algo ahí”. Algo que molesta, que quema la cabeza, que me perjudica en mi día diario. Ayer por ejemplo, encontré a la idea con mi esposa en la cama. Me enfurecí, pero no podía hacer nada. No estaba haciendo nada.

 Era mi idea y debía cuidarla. No me permitía generar ni producir nada. No podía hacerla acción, ni palabra. Era una semilla que nunca terminaba de germinar. Tuve la idea revoloteando por mi mente durante semanas, meses y años. No se como explicarlo. Simplemente es algo que tengo en la cabeza y no puedo transmitir. Era la sensación de que la muza se había quedado dormida en mi mente. La idea había olvidado irse y decidió quedarse y vivir conmigo mientras yo, sufriendo por mi inútil ocurrencia, debía aprender a convivir con ella.

 Poco a poco descubrí que yo fui quien me encontré con ella. Poco a poco descubrí que yo me acosté con ella y que nunca más la solté. Poco a poco fui dándome cuenta que tal vez, hasta yo ni siquiera sea yo. Poco a poco fui descubriendo que tal vez la idea sea mi dueña. Que la idea me posee. Y que yo tan solo soy la idea de mi idea.


Juan Manuel Alvarez
SYAT