Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

lunes, 10 de diciembre de 2012

El Abrazo


Acalorados, convulsionados, explosivos, todo ese cansancio es placer. Sus cuerpos no saben otra cosa que hacer lo que hacen. Perdidos en la más perfecta demostración de la carne. Como bestias van el uno contra el otro en una danza voraz. Se pierden entre el uno y el otro.  Parece azar pero cada movimiento está pactado en sus almas. En un tiempo anterior ellos compartieron sus gustos y preferencias y que todo ello lo llevarían a cabo. Pero este era el momento de demostrar que cosas sabían, el momento de moverse por instinto y romper las expectativas existentes. Se escuchan gritos. Como aves se bailaban y revoloteaban en una combinación de fineza y bestialidad. Las piernas juegan, movimientos a la izquierda, a la derecha. Pulsos lentos que de improvisto se aceleran, como serpientes.  Fluyen, como un río. En ese momento toda la energía se concentra, es enviada a un último golpe. Y todo es paz. Con una sonrisa él extiende sus brazos y un abrazo envuelve su cuerpo.  Festejaron el gol como una hazaña histórica. El partido terminó tres a dos. Luego de juntar la plata fueron todos a tomar una cerveza a un bar.

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