Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

lunes, 23 de julio de 2012

Del Paraíso



No se sí es que cada beso suyo
 falta en mí o sobra del paraíso.
Pero entiendo que al tocarme,
sus labios, mis labios.
Toda la carne, sus dientes.

Es que los disfraces
habían secado la sangre.
Nos teletransportaron.
Y olvidamos allí tirado a los fantasmas del ayer.

Dormimos con ceniza a la lluvia,
sabíamos tener, sabíamos poder.
Teníamos en la risa el antídoto.
¿Que se yo de su arcángel?

No se sí es que cada beso suyo
falta en mí o sobra del paraíso.
Pero no quiero perder ni uno,
y no quiero tener ninguno.

No sin ella.

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