Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

jueves, 10 de mayo de 2012

Némesis de Celofán y Cristal



Mira mi cuerpo, estoy sediento.
Y mira tu tiempo, lo estas perdiendo,
tirado tirado mirando el cielo de nuevo.
Todos los días mirando algo tan muerto.

Mira mi cuerpo, estoy sediento.
Y mira la sangre, me estas perdiendo.
Ayuda al alma que liberes un poco al cuerpo.
Renueva tu centro, absorbe tu pelo.

Calamidades, solo son calamidades.
Una y otra vez, una y otra vez.
Todas son calamidades.
Canciones soberbias, canciones doradas.
Canciones negras.

Devuelve tu centro, Encierra tu magma.
Entiende que el ciervo ya perdió su estribo.
Tu cuello se quiebra, el llanto casi perdido te lamentó.

Nuestro sueño se rompió en mil pedazos,
el cristal solo pudo sostener la ira y nos corto mas.
Querida libertad, donde estuviste esa noche nublada,
Muerte cruenta, muestra tus alas de demonio salado.

Pienso y sospecho que tienes en tu cuerpo el Zen.
Y ya cadáver de flor, ya seco como el asfalto.
Puedes ser dos en uno y volver otra vez a tu estado natural.

Recuerda que te he amado en esa loca y triste canción,
permite que te odie ahora que me haz dejado destruido y roto el corazón.

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