Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

martes, 15 de mayo de 2012

Muerte en los Sauces


El viento, a veces creo que el viento se lleno de tierra.
Creo que la briza se embarró de oscuridad.
Lloro porque puedo sentir ese doloroso suspiro.
Lo tengo presente y no puedo ignorar su rugir.

Encuentro en el sol el pequeño reparo,
pero recuerdo ahí tus ojos brillantes.
Tu corazón, tu pensar.
Tu brillo, tu perfecto y destructivo ser.

Los Sauces me miran,
los perros de la esquina ladran arrítmicamente.
Lloro mil veces, y vuelvo a pensar.

Una sonrisa se asoma por mi cara ultrajada.
Carcajadas y locura suben por mi estomago a la garganta.
No puedo parar de llorar pero rio, tal vez valla a vomitar.

La pala duerme al terminar.
Entierro el tesoro, nadie me ve.
¿Los perros pararan de ladrar?

Pienso y suelto una luz mas grande,
Caigo y te tiro, corazón.
Entierro esa parte de lo nuestro.

El corazón latiendo aun por amor,
vara perdido en un mar de tierra.
 Aun el corazón puede mostrarte,
lo que yo no vi en vos.

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