Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

jueves, 13 de diciembre de 2012

Destinos

Gracias a Francisco Samán por ser parte de mis palabras que ahora son de ambos.

Lo esperaba solo desde hace tiempo. Estaba aburrido, escuchando mis canciones preferidas de Spinetta con los auriculares, en especial las de la vieja banda “Spinetta Jade” e imaginando volver por fin después de tanto tiempo. Levanté el brazo a noventa grados de mi cuerpo y el micro frenó (Debo aclarar que de donde yo vengo colectivo, bondi y micro son sinónimos, todos recorren la ciudad).

-¿Vas para...? -el chofer me señalo el cartel con la ruta; efectivamente este era el micro.

-Uno noventa con monedas- Cada moneda era un estallido metálico, un movimiento descontrolado. El micro comenzó a moverse y yo pusé la última moneda de diez centavos.
Al bondi lo ocupábamos cinco pasajeros y yo. Todos taciturnos, oscuros, aneblinados.  Retiré el boleto, lo guardé en el bolsillo y me senté en uno de los asientos del lado de la ventana. Me acurruqué en la butaca, la humedad tajante invadía el ambiente frío. Dejé caer mi cabeza en el vidrio y mis ojos se entrecerraron casi automáticamente. Mis mejillas se mojaron por el empañe de los vidrios y observé el mundo exterior desde mi mundo interior.
 El chofer nunca dejaba de mirar al frente, salvo por esas mínimas fracciones de segundos en las que miraba por el espejo a los ojos de alguno de nosotros para comprobar que aún teníamos alma. Atrás mío podía observarse a un hombre con mirada triste y desganada, vestido de traje, mirando el horizonte inexistente, absorto de la realidad. En el fondo del colectivo, una pareja enamorada que descansaba uno en el hombro del otro, parecían sufrir el frío por su forma de abrazarse. Un joven dormido de cabellera evidentemente teñida de rubia, se recostaba sobre dos asientos, borracho y con ojeras gigantescas que demostraban su peor estado, creo que tenia vomito en su camisa. La quinta persona era una mujer, sentada del otro costado del micro. Sostenía una carpeta, mirando tristemente a las personas presentes y verificando una y otra vez la hora en su reloj. El exterior pasaba y pasaba sin volver jamás. Las casas que cruzábamos eran absorbidas por el camino recorrido y dejadas atrás. Yo estaba en mi mundo, y de a poco comencé a dormirme sabiendo que el viaje duraría el tiempo suficiente. Luego de unos minutos, quede suspendido en un tempestuoso y profundo sueño que me transporto a imágenes vivas.

Hospital, nacimiento, amistad, Gregorio.

"Eh loco cada vez que encontrás a alguien lo arruinas", moralidad,            , soledad, nubosidad, sol, redención, muerte,               , miedo, araña.

-Señor. Señor, despierte señor. -Sentí su mano en mi hombro.-Señor. ¿Usted también va a allí?
-Sí. ¿Por qué preguntás?
-Es que, todos nos bajamos ahí.
-¿Y qué tiene eso?
-Que nadie se dio cuenta, nos pasamos.


No había manera de despegar mi mirada de sus ojos. ¿Quién era esta chica? ¿Por qué íbamos todos al mismo lugar? Creo yo que no era nadie, y que en realidad no estaba viajando conmigo sino que viajaba yo con ella. A ningún lugar. Decidí trasladarnos a un desconocido lugar. Blanco, pureza, paz. No se veía otra cosa que no fuéramos nosotros. Al menos yo no lo veía.

- ¿nos vamos a quedar acá?- me preguntó. No le respondí, porque simplemente no quise molestarla con mi respuesta. Al instante después de su pregunta y mi silencio, hice aparecer un telón. Rojo, grande, como el de los teatros. Antiguo, eterno. Eterno como el canto de los pájaros que dominan las mañanas. Fue ahí cuando le expliqué que estaríamos detrás de lo que ella quisiera, que simplemente se lo tenía que imaginar. 
El telón se abrió y un micro apareció. Levantó el brazo a noventa grados de su cuerpo y el micro frenó.


Me destellaba la mirada y llegaban a mi imágenes inconexas, pasaban por mis ojos todos los tiempos, todos mis tiempos, todas mis vivencias, todos mis yo. Ella subiendo al colectivo; yo sentado en la butaca; ella en la maquina pagando uno noventa; una plaza con mucha gente formada, mirándome; el hombre de traje en el colectivo, despertándome.
-Señor, le dije que nos pasamos.- Me zambullí en la piscina, ese verano resultó tan caluroso.

-Perdón, me distraje. ¿Dónde estamos ahora?-

-No sé, no reconozco la zona. - Me paré e intenté ver una dirección, una pista, una casa, algo que me indique alguna referencia de nuestra posición.  Todo era desconocido, ella en el parque  jugando con Martincito, fui caminando a preguntarle al chofer, ella pagaba en la maquina y yo esperaba el micro en la parada, este me dijo “pera flaco no rompas las bolas”. Llevaba a Martincito a la escuela y choqué.
Volví a mi asiento.  El hombre de traje me miró, al parecer no era muy seguro de sí mismo. Parecía depender mucho de lo que yo dijera. Era razonable que con mis avanzados años alguien me tenga respeto. La pareja parecía asustada, Martincito me hizo llevarlo al parque Saavedra otra vez, yo siempre tuve mujeres dominantes como pareja, aunque ella era especial. La novia del chico reprochaba a este haberse quedado dormido. Ella subió al micro y dijo “uno noventa con monedas”.  El joven teñido de rubio despertó y sus ojos colorados desesperaron, me hice el desayuno y estaba solo, miró a todos lados. Le preguntó dónde estábamos a la mujer. Si se peinara, maquillara y vistiera seria la mujer más hermosa de la tierra. El joven me pregunto a mí.
-No se pibe, yo también me quede dormido. Todos nos quedamos dormidos. No sabemos ni donde estamos.
-aagh… Está bien,- Su resaca no lo dejaba hablar.-ya veremos, debemos estar por Berisso.
-No se pibe, la verdad que no se.
Ella llevaba a Martincito siempre a la escuela. Ese día no, recibió un llamado y se subió a un bondi para ir a buscarme a mí y a Martincito. En el micro la mujer no paraba de mirar el reloj.  El hombre de traje miraba hacia afuera inútilmente. Recordé a Ludmila, una novia de mi adolescencia que un día en un micro vacío le hice  el amor escondiéndome del chofer. A este tipo le falla. ¿Qué tipo de chofer es? El hombre de traje me pregunto sobre mi vida.
-Maté a mi hijo en un choque. No quiero recordarlo, fue hace mucho tiempo.
-Uh, que cagada. Yo tengo un hijo, Martin se llama. La madre me lo dejó, tengo que llevarlo yo a la escuela ahora.
Cuando era muy joven, tanto como para hacer ciertas locuras de las que no me enorgullezco pero me convirtieron en lo que soy, dormí por tres horas en un colectivo. Ella miraba el reloj desesperada.  Volqué, Martincito salió volando por la ventana y su mirada quedo grabada en mi cabeza. Todo se desvaneció. Todo se volvió blanco. La voz del chofer:
-Acá es muchachos, pueden bajarse.
Su mirada manchada contra el asfalto no puedo borrarla de mi mente, levanté el brazo a noventa grados de mi cuerpo y el micro frenó, pero este no llegó detener su impulso e impactó contra mi coche. Martincito quería ir al parque Saavedra después de la escuela.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El Abrazo


Acalorados, convulsionados, explosivos, todo ese cansancio es placer. Sus cuerpos no saben otra cosa que hacer lo que hacen. Perdidos en la más perfecta demostración de la carne. Como bestias van el uno contra el otro en una danza voraz. Se pierden entre el uno y el otro.  Parece azar pero cada movimiento está pactado en sus almas. En un tiempo anterior ellos compartieron sus gustos y preferencias y que todo ello lo llevarían a cabo. Pero este era el momento de demostrar que cosas sabían, el momento de moverse por instinto y romper las expectativas existentes. Se escuchan gritos. Como aves se bailaban y revoloteaban en una combinación de fineza y bestialidad. Las piernas juegan, movimientos a la izquierda, a la derecha. Pulsos lentos que de improvisto se aceleran, como serpientes.  Fluyen, como un río. En ese momento toda la energía se concentra, es enviada a un último golpe. Y todo es paz. Con una sonrisa él extiende sus brazos y un abrazo envuelve su cuerpo.  Festejaron el gol como una hazaña histórica. El partido terminó tres a dos. Luego de juntar la plata fueron todos a tomar una cerveza a un bar.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Espera


Estaba allí hace diez minutos. Está bien, la espera de diez minutos no es gran cosa y es una demora “sensata”.  Pero yo no espero hace diez minutos. Hace dos años ella se fue prometiendo que volvería. Hace dos años…

domingo, 30 de septiembre de 2012

La Presencia


Florencia Sédatif permanecía inmóvil dentro de sus sabanas verdes. Su lecho le proveía el calor y abrigo necesario para mantenerla en un profundo sueño; el reloj marco las seis de la madrugada con su lacónico llamado, aun así Florencia no lo escucho. Ella se hallaba en un mundo donde las repentinas ventiscas destruían los vidrios de los edificios, mataban a las aves al intentar escapar en vuelo y hacia huir a los animales terrestres del lugar como rinocerontes, leones y una especie irreconocible de osos con cabezas y narices gigantescas que convivían con los humanos en la ciudad. Ella y un grupo de personas decidió esconderse ante la venida de otra ventisca. Durante un instante volvió a su cama, acomodo sus sabanas y reanudo nuevamente con el sueño. Había oscurecido en la ciudad, Florencia había quedado sola en el escondite, iluminada por un insignificante foco que colgaba del techo. Apenas podía visualizar el final de la pequeña habitación que a los sobrevivientes les servía de refugio ante los fuertes vientos del exterior. Ella se acurruco en una esquina de la habitación y cerro los ojos porque el frío del húmedo refugio la agobiaba. 
Florencia no sabe exactamente cuanto tiempo estuvo ahí pero recuerda que fue el suficiente tiempo para olvidar que hacia ahí y no prever lo que le sucedería. Ella sintió como alguien hundió un dedo en su mejilla derecha. Supuso inmediatamente que alguno de sus amigos que había llegado de la expedición, pero al abrir los ojos no existía el refugio, estaba acostada en su cama, sola en la habitación. Sentía su cuerpo pesado, prácticamente paralizado, así que se limitó a revisar la habitación en lo que le permitía su campo visual. Cerró los ojos sin moverse, permaneció siempre en la misma posición. Nunca mas volvió al refugio, ni volvió a ver a sus amigos sobrevivientes. Su breve sueño solo fue oscuridad, solo escuchaba sus pensamientos, no había nada. Pero algo le hizo abrir nuevamente los ojos. Una caricia macabra recorría su pelo y su cuello hasta su hombro. Detrás de ella alguien la veía dormir, alguien la acariciaba. Solo podía ver las cortinas, detrás suyo se hallaba la macabra mano que la acariciaba. Su cuerpo simplemente dormía, no reaccionaba, no podía moverse. Su desesperación creció al advertir que el ser continuó el recorrido de la caricia por su brazo y vientre. Florencia Sédatif reaccionó con un salto, dándose vuelta y lanzando un grito y patadas en todas direcciones. Ella estaba sola en la habitación, con la cama completamente deshecha. Era su propia imaginación la que produjo semejante ilusión. Se levanto de la cama y decidió ir al baño a lavarse la cara. Caminó por el pasillo que la llevaba directamente al baño y abrió la puerta. Mojó su cara en el lavabo aun aturdida por su ilusión. Al levantar la mirada y verse en el espejo quedo helada. Lo que vio nunca lo pudo reproducir. Sus palabras solo pueden describir a ella misma, con sus ojos abiertos y pupilas blancas. Con su cara alucinada, su piel erizada y dejando caer el dentífrico al piso.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Momentos

Momentos, días, tiempos, segundos.
Viajes, reuniones, fiestas, soledades, intimidades.
Se siente en cada cosa su sabor, desde la amargura más seca y tenaz hasta el jubilo de un segundo de gloria.
Momentos, segundos. El cigarrillo en mi boca, la pluma en mi mano, Bill Evans trío en mis oídos.
Una canción, un lugar, una palabra, un nombre.
Una mujer, tal vez dos o tres. Ninguna. Muerte, angustia, deseo. Momentos.
Recuerdos que solo nosotros recordamos, perfumes que solo nosotros percibimos.
Fiebre con dos grados de mas, resaca, mañana, dolor, café, soledad.
Bar, amigos, sonrisas y risas, confesiones y aficiones. Plata, vasos, propinas y pizzas.
Un piano desafinado, curvas peligrosas como el fuego, curvas flameantes como el ardiente sol.
tinta, personas que corren, parques, soledad, gente y soledad. Momentos.
Suena un sonido, tu celular. Toses, aun te sientes mal. Quemas la punta y vuelves a aspirar.
Pierdes el tiempo, ganas tiempo, matas el tiempo.
¿Matas? sirve, corre, no se detiene. Pero vos sí.

Momentos, horas. Peligro, mujer, creer, crecer.
Momentos, sueños que agrandan en vos tu voz.

domingo, 29 de julio de 2012

Lava en mi piel

Canción mia


Si supiera que me ata a vos
pudiera liberar mi corazón.
Si al menos tuviera una razón,
de lo que sos.

Pero cuando hablan de amor
yo pienso en vos.
Pero cuando hablan de amor
yo pienso en vos.

La lluvia me acecho.
No se quien soy.
No se quien sos.


Pero cuando hablan de amor
yo pienso en vos.
Pero cuando hablan de amor
yo pienso en vos.

Tengo el aliento,
cansado de esperar.
Que el hombre que en tus manos se limpio,
pueda volver atrás.


Tengo el corazón en llamas y esta vez
lava en mi piel.

Tengo el corazón en llamas y esta vez
lava en mi piel.

lunes, 23 de julio de 2012

Del Paraíso



No se sí es que cada beso suyo
 falta en mí o sobra del paraíso.
Pero entiendo que al tocarme,
sus labios, mis labios.
Toda la carne, sus dientes.

Es que los disfraces
habían secado la sangre.
Nos teletransportaron.
Y olvidamos allí tirado a los fantasmas del ayer.

Dormimos con ceniza a la lluvia,
sabíamos tener, sabíamos poder.
Teníamos en la risa el antídoto.
¿Que se yo de su arcángel?

No se sí es que cada beso suyo
falta en mí o sobra del paraíso.
Pero no quiero perder ni uno,
y no quiero tener ninguno.

No sin ella.

sábado, 21 de julio de 2012

Podemos


Podemos ser soldados del tiempo,
o podemos tener una perfume en cada sueño.
Podemos pegarnos a la idea de cambiarnos,
o podemos entendernos cada uno sin temernos.

Podemos sostener nuestros convencimientos,
o podemos escuchar lo que se siente ajeno.
Podemos olvidarnos de los demás,
o podemos dar y ser mas de lo que somos, mucho mas.

Podemos saber todo de historia,
o podemos aprender a amar.
Podemos lograr mucho,
o podemos lograr la felicidad.

martes, 3 de julio de 2012

Susurro


Tu boca susurra que no está presente,
como un fantasma repentino se me aparece en cada sueño,
en cada pensamiento.
Solo necesitas aparecer, solo mostrarte para mostrar mi debilidad.
Solo necesitas verte para mostrarme mi dolor.
Claro, dirás que cada momento se perdió.
Que ahora nada era como antes y lo entiendo.
Juro que lo comprendo más que el tiempo.

Sin embargo errante en tus parpados sostienes un suspiro.
Y vuelve ese susurro, vuelve ese calor en mi oído.
me pierdo, y a veces pienso en secarte.
A veces imagino un mundo perfecto en el cual yo disfruto de mi libertad,
en el cual yo disfruto de mi soledad.
Nunca disfrute la soledad,
y cansada cada gota de arrepentimiento solo traen más dolor.

Sabes de mi todo, porque todo doy de mí.
Yo nunca supe que pensaste ese día en que te perdí,
esa luz negra tan paradójica como nosotros.
Tan mentirosa como nuestro nosotros.

A veces imagino que no te he perdido por completo,
y es peor que todo ese sentimiento en el crepúsculo.
Es innegable que sabiendo lo que tengo y lo que soy, somos nada.
Es impensado que pudiera tener en el alma otra, al menos, igual a vos.

miércoles, 6 de junio de 2012

El sudoroso néctar mágico


En tus ojos,
aun en tus ojos descubro cosas inimaginables.
Fue una melancolía repetida.
¿Sabes que al posar mi brazo en tu cintura,
que al vos mirarme cansada y besarme tan dulcemente
renuevas esa dicotomía?
La que divide mi alma de mi cuerpo,
la que enciende el mío con el tuyo.


Sudoroso néctar que mágico me hechiza,
tantas veces encontré sádico tu comportamiento.
Tantas veces fuiste muza de las lapas, néctar,
tantas otras fuiste el fuego de mi boca.


Sin embargo tu llanto cesó,
y eso cuestionó mi cuestionar.
Borracho entre tus migas,
quebró nuestra posesión mas valiosa.


Somos tan pobres de espíritu.
Aunque no se si el amor,
aun se posa en mi corazón,
cien sismos en mis pies siento frente a vos.
la misma tierra se me abre al respirar.


y tu aroma aun me hace volar,
pero sabemos que nada de esto volverá las cosas atrás.
Y si el sudoroso néctar, con su mágico esplendor,
nos llena de pasión, será en bien,
mejor que estar en un limbo total.

lunes, 28 de mayo de 2012

Pocos Peces en el Mar


Sabemos a donde vamos e igual nos dirigimos allí,
tenemos el peso de cada pescado ruborizado.
Tenemos lujos por azar y cada beso no significo amor,
cada abrazo no fue cariño ni tuvo en él nuestro calor característico.


Sin embargo ella supo con sus manos darme el sol,
y si de repente entiendes algo de fluctuación en lo que digo, 
es porque entiendes que te digo lo que digo sin decir.


Sabes que cada hombre no sabe nada de nada de él,
que la briza fue el abrigo solamente de tu vida,
que el abrazo fue un sueño que intentó no ser solo mío y fracasó.
Ya lo dijo mi abuelo alguna noche fría:
"Si la vida es mala es porque no tiene su aroma."


Fingimos entendernos, fingimos ser correctos
y sabemos que somos dos leones en celo con ansias de devorar.
Rompería todo en la vida por tenerte entre mis dedos.
Por crispar el mundo entero con tus caderas en el suelo.
Y lo se, perdiendo el rumbo caeremos en un abismo solido.


Total nadie nos espera,
y nadie se devorará los placeres que ellos pueden ofrecer.
Y cada pizca de tu olfato es un gemido.
Cada destello de tus ojos un orgasmo.
Cada rizo de tu pelo es el descanso de mi alma ofendida por el cuerpo.


Todos tenemos ese miedo a la soledad,
y con el taciturno suspiro de la espada en el rencor es igual.
Sabemos poseer, sabemos dialogar, mas nunca aprendimos amar.
Y yo que era el más perdido de los peces del mar,
me transforme en carnada de esta triste sociedad.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Aun

Aun tenemos un alma,
Aun tenemos corazón,
Aun tenemos sangre en las venas
Y amor entre los dos.

Aun soñamos con un mundo mejor,
Aun buscamos tener la razón.
Aun atados volamos sin alas,
Flotamos sedientos, aullamos cansados.

Y aunque te hayas rendido y yo haya perdido,
Se que aun te tengo en el interior.
Se que aun devoras tenazas peladas al caminar
Y que ríes descalza al terminar de cantar.

Perdí la llave a tu bicúspide interior.

Y si aun no lo entiendes
O si me equivoco en lo que sientes,
Dime que es así en un secreto.
Aun podemos enterrar el pasado
O quemar el presente,
Y pedir que la lluvia nos roce la frente.

Y aun teniendo todo,
No te tengo a vos.
Y aun sabiendo que es mi culpa,
No puedo volver.
Pues la pena y el rencor
Que nació entre los dos,
Pudrieron de apoco a mi tonto corazón.

//Juan Manuel Alvarez

martes, 15 de mayo de 2012

Muerte en los Sauces


El viento, a veces creo que el viento se lleno de tierra.
Creo que la briza se embarró de oscuridad.
Lloro porque puedo sentir ese doloroso suspiro.
Lo tengo presente y no puedo ignorar su rugir.

Encuentro en el sol el pequeño reparo,
pero recuerdo ahí tus ojos brillantes.
Tu corazón, tu pensar.
Tu brillo, tu perfecto y destructivo ser.

Los Sauces me miran,
los perros de la esquina ladran arrítmicamente.
Lloro mil veces, y vuelvo a pensar.

Una sonrisa se asoma por mi cara ultrajada.
Carcajadas y locura suben por mi estomago a la garganta.
No puedo parar de llorar pero rio, tal vez valla a vomitar.

La pala duerme al terminar.
Entierro el tesoro, nadie me ve.
¿Los perros pararan de ladrar?

Pienso y suelto una luz mas grande,
Caigo y te tiro, corazón.
Entierro esa parte de lo nuestro.

El corazón latiendo aun por amor,
vara perdido en un mar de tierra.
 Aun el corazón puede mostrarte,
lo que yo no vi en vos.

sábado, 12 de mayo de 2012

El dedo en la llaga


Hoy otra vez me recordaste a la muerte.
Hoy otra vez me regalaste una daga en medio de mi corazón.
Fue algo de suma inocencia o por pura oscuridad maldita.
Solo sé que toco mi corazón.

Y yo que pensé que tu olor era viejo,
ahora vuelve casi repentinamente de un solo momento al otro.
Todo eso que vivimos cae en el maremoto con el que tapaste mi garganta.
Y mientras te odio más, más me gusta que me recuerdes mi odio.
Y más me atas a este vicio mortal, a esta relación podrida.
A esta sangre destruida.

Porque metiste el dedo en mi llaga.
¿Por qué metiste el dedo en la llaga?
Y si supieras perder algo de tu orgullo
y yo pudiera limpiar mis palabras mal habidas.
Nada más, Solo eso bastaría para volvernos a tocar.
Para que tu cuerpo vuelva a ser mío y tuyo sea el mío.

jueves, 10 de mayo de 2012

Némesis de Celofán y Cristal



Mira mi cuerpo, estoy sediento.
Y mira tu tiempo, lo estas perdiendo,
tirado tirado mirando el cielo de nuevo.
Todos los días mirando algo tan muerto.

Mira mi cuerpo, estoy sediento.
Y mira la sangre, me estas perdiendo.
Ayuda al alma que liberes un poco al cuerpo.
Renueva tu centro, absorbe tu pelo.

Calamidades, solo son calamidades.
Una y otra vez, una y otra vez.
Todas son calamidades.
Canciones soberbias, canciones doradas.
Canciones negras.

Devuelve tu centro, Encierra tu magma.
Entiende que el ciervo ya perdió su estribo.
Tu cuello se quiebra, el llanto casi perdido te lamentó.

Nuestro sueño se rompió en mil pedazos,
el cristal solo pudo sostener la ira y nos corto mas.
Querida libertad, donde estuviste esa noche nublada,
Muerte cruenta, muestra tus alas de demonio salado.

Pienso y sospecho que tienes en tu cuerpo el Zen.
Y ya cadáver de flor, ya seco como el asfalto.
Puedes ser dos en uno y volver otra vez a tu estado natural.

Recuerda que te he amado en esa loca y triste canción,
permite que te odie ahora que me haz dejado destruido y roto el corazón.

viernes, 24 de febrero de 2012

Soy Canción

Solo soy el vigilante,
Del crucero entre vos y yo.
De la luz estrellas salen,
Son las mismas que deshacen.

Porque yo no soy Dios.
No soy más que esto que escribo.

No busques mil atajos,
Encuentra tu propio camino.
Esta carrera es larga
Y siempre se llega al mismo destino.

Porque yo no tengo vida.
La vida ni me tiene a mí.

En tus ojos siento el hambre,
En tu sangre mis palabras.
Saboreando nuestro néctar,
Devorando el desastre, el desastre eterno.

Porque yo no soy Dios.
No soy más que esto que escribo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Adios Flaco

Dibujo dedicado al "Flaco" Spinetta...






domingo, 12 de febrero de 2012

Cambalache


Soy ese monstruo que solo los dos entendemos


hay gente que odio por ser infantil, mal por mi.
La infantilidad es pasajera, la intransigencia es para siempre.

Porque el "te amo" de tus labios es mas débil que mi roto corazón.


Ese mensaje de hace un tiempo es el punto final.


Si tuviera aquí tu cuerpo, no lo podría dejar,
Si tuviera tu sonrisa, no me faltaría nada mas.


Y con el tiempo me doy cuenta que no es tu culpa
Fue el destino el que nos cruzo el dia equivocado.


Aveces siento que estoy destinado a ser PELOTUDIADO

domingo, 5 de febrero de 2012

Tiempo

¿Saboteamos nuestro tiempo un rato?
Dame un segundo para quererte
y te mostrare todos los colores
y te enseñare que juntos se puede volar.
Volaremos, reiremos y besaremos,
nos cansaremos y nos iremos.
Pero tal vez algún día,
cuando queramos llevar el reloj atrás,
Solos y sin pensar, volveremos a empezar.

sábado, 21 de enero de 2012

El beso


Le abracé con dulzura, su perfume me invadió, me sedujo desde ya. Hacia una hora había planeado que decirle pero lo olvide todo al verla, no pude decirle nada, solo la abracé. Segundos, minutos, horas, no sé cuanto fue lo que duro el abrazo, nadie nos apuró y por eso hicimos lo que quisimos. La mire, me sonrió tan pícaramente que pudo adivinar mis intenciones y yo las suyas. Por suerte, eran las mismas. Su beso me invadió profundamente en el corazón, movilizo cada partícula, cada órgano, cada célula de mi ser y todo lo que podía hacer era seguir besándola. Ni antes ni después un beso pudo superar los de ella, en especial ese beso. Mi cuerpo lucho por mantenerse de pie pero ella me sostenía la espalda y yo me sujetaba de su cintura. Acariciaba su cuello casi sin tocarlo, rozando apenas con la punta de la uña su yugular, su mano se caló por mi pelo y sus dedos jugaban a llegar primeros a mi oreja. Yo seguía oliendo su perfume. Espero, haya podido oler el mío. Hoy es solo un recuerdo, pero que recuerdo me ha quedado de ese presente tan perfecto. Qué momento tan total. Nos sentamos, nuestras bocas se alejaron, apenas, para poder realizar la acción. El parque estaba lleno de vida, la vida estaba llena. Pude ver ahí sus ojos con detenimiento y encontrar en ellos magia única, única pero incomparable a la magia de ese beso que había acontecido hace instantes. ¿Quién diría que esa magia toda, era magia negra y ese hechizo que ya había entrado en mis venas estaba ya saboteando mi vida? Como un cáncer que comenzó desde el corazón inyectado por sus labios, suministrado por su histeria mujeril. Claro, yo no percibía lo que en mi sucedía y todo ese veneno para mí era lujuria, pasión. Ella era simplemente lo que yo necesitaba, ella completaba mi círculo y ese beso confirmaba mis sospechas más profundas: estaba enamorado, estaba enfermo.

miércoles, 11 de enero de 2012

Te alejas


Sueño y recuerdo los dias de llanto tirado en la cama.
Pienso y me exploto el vientre en mil pedazos para intentar tenerte.
No puedo hallarte, no puedo penetrarte.
No consigo romper esa muralla que nos separa,
Te alejas y me alteras.
Te veré allí

Tal vez solo sea yo,
me duele el alma y me corta la voz
mi sangre se hierve porque de solo pensarte,
mi cuerpo te siente y quiere besarte.
Te alejas y me alteras.


Siento y me pierdo,
te quiero, te deseo, te necesito, te preciso.
Veo día a día que te pierdo un poco más,
que lo que hice en segundos lo destruí de apoco con vos,
y ahora es nada, porque somos nada.
Te alejas y me alteras.

Se que no podes,
se que no lo ves,
se que tal vez lo que diga sea estrafalario,
te amo.