Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

martes, 28 de junio de 2011

La magia de perder y ganar


Todos nos ponemos en alerta, corremos, nos agachamos y tomamos una moneda al localizarla en el suelo. Pero nunca nos preguntamos, ¿De dónde vienen estas monedas? ¿Sera de una señora mayor que por su vejez no se percato de haber dejado atrás a un pequeño pedazo de su esfuerzo cotidiano? ¿Sera de un hombre apurado por llegar al trabajo que, en su afán por ganar más, dejo esos veinticinco centavos en el suelo? Nadie lo sabe con certeza. Lo cierto es que tal vez seamos nosotros mismos, si al fin y al cabo, nadie sabe a quién se le cayó. Aunque si uno lo piensa desde otro ángulo, dejar monedas en la calle no es más ni menos que pagar, por la felicidad ajena. Y cuanto más sea lo que nosotros pagamos, mas felicidad se le da a la persona, aunque en sí, uno no paga, no paga porque no lo siente pagar, nunca lo descubre, nunca se percata, nunca pierde y es por eso que es la magia; la magia de encontrar monedas en la calle. Porque nadie es consciente de perderlas, es mas seguramente tu perdiste más dinero perdiéndolo en la calle del que ganaste encontrando monedas ajenas, sin embargo, uno nunca se percata y uno nunca pierde. Uno paga por la felicidad del otro y el otro, con el rostro iluminado toma el peso que vos, aquella vez, dejaste atrás.

viernes, 24 de junio de 2011

Pequeñas Molestias


Con la tijera sus manos cortan el hilo de su cuello, siente la gravedad sobre la mano que tenía el collar. Deja caer la tijera sobre la mesa desde el lado del mango. Sostiene el hilo mirando fijamente el centro del collar, en especial la parte puntiaguda que pinchaba e irritaba su cuello. Con la otra mano se acaricia el cuello, mira al collar con desprecio y felicidad. Lo tira sobre la cama y luego se suicida con el arma que tenia él, desde el principio, en su tercer brazo.

Como, tal vez, no entendiste este cuento te voy a decir una cosa, olvídate de todas las teorías sobre lo que acabaste de leer, comenzá nuevamente y seguí con el texto…

Si todavía no entendiste el texto leélo nuevamente pero REALMENTE, olvidáte de lo que pudo pasar y lo que pasaría, es simple y claro, no pienses en que pudo pasar antes y que paso después, no pienses en metáforas ni doble mensajes, TODO ES LITERAL…

Si al leerlo nuevamente no lo entendiste dejáme decirte que lo olvides, sos demasiado complicado.

miércoles, 22 de junio de 2011

martes, 14 de junio de 2011

Un Ente Solamente

¿Se dan cuenta de lo inútil de la vida? Porque está bien, es linda pero no tiene ningún sentido. ¿De qué sirve ser alguien? ¿De qué sirve vivir si lo mas valioso que tienen es lo más inútil? En fin, algunos de ustedes se preguntaran que hago hablándoles a todos ustedes y creerán que estoy loco. Pero no, no soy loco porque solo los hombres enloquecen, y soy un ente solamente, sin cuerpo. Si si, como escucharon, un ente. No soy un ángel, ni un dios, y mucho menos soy una especie de demonio o espíritu. Se puede decir que soy más bien una paradoja viviente, porque no tengo pulso, no me reproduzco, no me alimento, nunca nací y nunca moriré (más bien estoy siempre muriendo y cayendo en una especie de agonía infinita que no termina, pero no es exactamente morir), sin embargo de todo esto, no se me puede considerar como algo “no-vivo”, después de todo les estoy hablando.

Haciendo mi caminata diaria por el planeta tierra descubrí que la gente poco a poco sueña con más fuerza las cosas, pero las sueña y las deja flotar sin concretar, como una especie de utopía monstruosa. Ayer entre a la mente de una chica que estaba locamente enamorada del muchachito de al lado. Ella nunca lo había dicho por miedo a ser rechazada, nunca quiso decirle que lo amaba. Nunca quiso arriesgarse, decidí entrar en la mente del “amor de su vida” para ver que había allí. Resulta que él era una persona muy resentida, por una extraña razón odiaba a Marianela, la chica del miedo. La detestaba, es más, no salía afuera para no encontrarse por accidente con ella. Decidí no entrometerme, resulta que no siempre es cuestión de animársele.

Luego pase por una casita humilde y quise fisgonear como le iba, todos comían fideos a la mesa. El pequeño, el abuelo, la madre y el padre, todos estaban de acuerdo en que el gobierno tenía la culpa, aunque no estaban seguros de que, seguramente la oposición se los hizo olvidar. En fin, me fui rápidamente. NO ME METO EN LAS CABEZAS POLITICAS.

Un amigo de un amigo me conto que alguien necesitaba de mí, fui a la casa de Felipe Maldonado. Este personaje, como me reí con él, tomamos cerveza, nos emborrachamos, escuchamos música y luego lo acosté en su sofá-cama. Este pobre tipo necesitaba un amigo, por suerte nunca se percato de que había tomado el cuerpo del compañero para charlar. Creo que lo necesitaba realmente.

Bueno, pero todo eso no tiene importancia, todos los hombres y mujeres en los que me introduzco tienen sueños, metas, ilusiones pero nunca veo planes o un objetivo de vida real. Solo utopías, que ilógico suena todo esto. Es porque lo escribió un ente solamente.