Cada partícula de ti, cada átomo de mí. Ambos parte de este inerte ser.

Ambos vivos y muertos en la paradoja escatológica. Vivos, vivos y muertos a la vez.

Perdiendo el rumbo de las cosas, perdiendo nuestro centro.

Teniendo suerte de mordisquear la salsa errante de tu sangre.

Percibe, toca, lee y déjate invadir.

Estas ahora en mi mundo. Déjate ser.

//Juan Manuel Alvarez

jueves, 10 de marzo de 2011

Cuento Dormido

El otro día soñé con un hombre,
un Dios incomparable, y de gran sapiencia.
Transportaba a sus pequeñas hijas en sus hombros.
Las ninfas reían y sonreían bailando sobre él.
Casi llego a escuchar lo que pensaba su padre,
no lo pude contemplar estaba muy lejos.

Tal vez nunca nada existió, tal vez fue mi imaginación.
Pero creo haberlos visto en mis sueños.
Junto a los pájaros. Cerca de la mañana.
Paseando a sus aladas mascotas las hadas.

Recuerdo haber soñado con un parque
que nunca tenía un final preciso.
Recuerdo una señora mayor,
y su obsesión con sus rosas.
Que bella señora mayor, pienso que es la abuela de algún amigo que soñé.

Estoy seguro de haber sentido la brisa como un soplo de ella sobre mi hombro izquierdo.
El que el Dios y sus hijas, las ninfas,
infinitos e inconstantes, me apoyaban a soñar.

Recuerdo que ella me propuso matrimonio,
y yo me arrodille.

Recuerdo haberle dicho que no.
Simplemente la amaba demasiado.
Y ella llorando feliz.

No recuerdo si nos abrazamos,
pero nos besamos y nos fuimos a pasear
por nuestro mundo angelical.

Algunas cosas las conocía,
otras las invente en el transcurso del tiempo.

Pero el lugar me parecía familiar. Y sus sonrisa y su mirar,
me iluminaban.

Me hacían romper las barreras de la mente y la cabeza así estallaba.
Pero era un sueño nada más.
Ella se volvió a escapar, siempre lo tendré que contemplar.

Y el Dios y sus hijas se burlaban de mí con risas.
Y la señora mayor rompía su amado rosal.
Y el mundo dejaba de flotar.
Y las hadas dejaron de ladrar.
Y los pájaros dejaron de volar, y cantar.

Y sus manos se transforman en sabanas,
su pelo en mi abultada almohada,
su existencia en un sueño remoto que olvidare en segundos,
y su tristeza solo angustia del amanecer.

_Juan Manuel Alvarez_____________________________



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1 comentario:

  1. Será siempre bienvenido a viajar con mi voz.
    Gracias por pasar :) Acá estaré leyendote.

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